jueves, 17 de septiembre de 2015

LOS CLONES DEL DOCTOR FUNKENSTEIN


Imaginad la escena; un concierto de funk, una banda de ocho músicos dándolo todo con un groove irresistible; de repente una serie de haces de luces rasgan las alturas, del techo comienzan a salir columnas de vapor que se entremezclan con las luces y los láser: una nave espacial (sí sí, una nave) comienza a descender mediante unos ingeniosos artilugios que ríete tú de Roger Corman, y de ella sale un personaje con un abrigo blanco imitación de armiño, un indescriptible sombrero y unas horrendas gafas de sol; desciende de la nave nodriza, choca manos con los bailarines y entona aquello de “The bigger the headache, the bigger the pill”.

¿Ciencia ficción? No amigos, George Clinton en uno de sus múltiples alter egos en los 70, el Dr Funkenstein. George Clinton, que creó la figura del Dr Funkenstein en el disco de Parliament del 76 The Clones Of Dr Funkenstein; apenas seis meses después de publicar una obra maestra como Mothership Connection se sacó de la manga este relato de ciencia ficción ultra kitsch, del maestro galáctico del funk del espacio exterior, capaz de curar cualquier enfermedad con su gran pastilla (uuuh). El disco fue editado por el sello Casablanca, el sello de Kiss en los 70, menudos cachondos tenían que ser Neil Bogart y los suyos (Giorgio Moroder, Village People… ¿sigo?). En el preludio del mismo se nos advierte que el funk fue traído a la tierra hace milenios y encriptado en las pirámides de Egipto, hasta que los humanos desarrollásemos una actitud más propia para el contoneo. The Clones of Dr Funkenstein cuenta la historia del Elegido (el doctor himself, naturalmente) y su misión de clonarse en hermanos y hermanas con mucho groove. Vaya.




Desde la portada, inenarrable, con Clinton en una suerte de criogenización y maquillado a lo loco, y Bootsy Collins en primer término, con un mini casco que no logra domar su poderosísimo afro, con alitas brillantes y sacando culete. De fondo, el escenario de un laboratorio de serie z. Intentad mejorar eso, amigos. Y el contenido sonoro, pues qué os voy a contar. Funk muy laid-back, enérgico y elegante. A ver, los arreglos de vientos los hacen Fred Weley y Maceo Parker, los teclados Bernie Worrell y del resto se encargan Clinton y Collins. El disco adopta un tono menos politizado que su predecesor y con unas letras absolutamente demenciales en ocasiones; esta aparente frivolidad convierte a este artilugio en un caramelo irresistible, y como dice el último tema, ellos estaán "Funkin' for fun". 

No dejéis de echar un vistazo al video, una orgía de groove y disfraces imposibles. No sé si me gusta más el mega sombrero mejicano del guitarrista Michael Hapton o los pañales de Garry Shider.





ROCK N ROLL RADIO





Amigos, os recuerdo que durante el verano hemos estado enredando en Radio Carcoma y pinchando cosas muy jugosas. Si os sentís con ganas, chequead el Ivoox, repleto de contenidos de lo más variados y entretenidos.

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jueves, 13 de agosto de 2015

IDOLAZO: DAVID NIVEN









Uno es consciente de que uno de los placeres veraniegos es aferrarse a un libro cual liendre y aislarse del mundanal ruido piscinero. Eso sí, ha de ser adictivo y ligero. Estos días disfruté muy mucho de la re lectura de “Traigan los caballos vacíos” (Bring the empty horses) en una edición de los 70 de Noguer que encontré en una vieja librería a dos euros (mordisqueada por un perro. En serio). Se trata de un libro de memorias exclusivamente centrado en el mundo del cine, la época dorada de Hollywood (de los 30 a los 60) en el que Niven se aparta del foco y habla de los demás, de sus amigos. Claro que si tus amigos son Clarke Gable, Samuel Golwyn, Cary Grant o Humphrey Bogart, posiblemente te salga un libro entretenido. 


No es el único esfuerzo literario de David Niven, antes había escrito una autobiografía al uso (escrita por él, sin ayuda de ningún junta-letras, Niven sabía escribir bien) titulada The Moon Is A Baloon, publicada en nuestro país como La Aventura de mi Vida (¿quieres títulos prosaicos?) y publicada también por Noguer en los 70 (esta la compré sin mordiscos caninos). Existe una re-edición reciente de Traigan los caballos… titulada simplemente Memorias (¿más títulos prosaicos, quizás? , publicada por Torres de Papel). En estas memorias Niven relata sus peripecias vitales, desde su brutal educación militar en su Inglaterra natal y sus tiempos en el ejército, donde su afición a las bromazas y su larga lengua le metieron en más de un problema. A principios de la década de los 30 se marcha a América, donde decide probar suerte en el cine; se tira más de diez años como secundario (del “tipo anglosajón”, según rezaba su tarjeta de castings) y mientras se labraba su carrera conociendo a gentes importantes en el barco de pesca donde trabajaba.

Así llegó a conocer al todopoderoso Sam Golwyn, que se convirtió en su valedor, dándole papeles en El Prisionero de Zenda (primer éxito) y en La Carga de la Brigada Ligera (dirigida por el húngaro Michael Curtiz, que en su imperfecto inglés gritó en pleno rodaje aquello de “traigan los caballos vacíos”, es decir, sin jinetes, lo que provocó las chanzas de Niven y del otro protagonista, Errol Flynn, sirviendo más tarde como título del libro que comentábamos). Precisamente Flynn se convirtió en uno de los amigotes de Niven y juntos se mudaron a una casa enfrente del Pacífico donde daban rienda suelta a sus dos pasiones; la priva y el fornicio. De hecho, la actriz Rosalind Russell, dueña de la casa, la bautizó como Cirrosis Frente al Mar



Dos super-dos


Establecido ya como uno de los actores británicos más importantes encuentra sus mejores papeles,La Patrulla del Amanecer (The Dawn Patrol, 1938), o Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights 1939), y sin ser un actor arrebatador en sus interpretaciones, encarna perfectamente la elegancia, la finura y la ironía que todos le recordamos.
En 1940 se casó con Primula Rollo, con la tuvo dos hijos. En el año 46 ocurrió la tragedia; jugando al escondite en casa de Tyronne Power, Primmie tuvo un accidente cayendo por las escaleras del sótano y se fracturó el cráneo. Niven confesaba que fueron los años más duros de su vida y que llegó a intentar suicidarse. Antes de eso se había pasado los años de la Segunda Guerra Mundial combatiendo en Europa, tomando parte en el desembarco de Normandía, poca broma. Llegó incluso a conocer a Churchill que le felicitó por su coraje.

De vuelta a USA a finales de los 40 se casó de nuevo con la modelo Hjordis Tersmeden, un matrimonio tempestuoso y salpicado de infidelidades y reproches. Niven retomó con éxito su carrera como actor, con grandes papeles como La Luna es Azul (The Moon is Blue. 1953) de Preminger, con una interpretación sobria y ejemplar, o en exitazos como La Vuelta al Mundo en 80 Días (por desgracia la mayoría de espectadores le conocen por esta divertida patraña). 

Pero si tengo que destacar un papel de Niven elegiré el del Mayor David Angus Pollock en Mesas Separadas (Separate Tables 1958) dirigida por Delbert Mann, un militar condenado por acoso sexual que intenta mantener su secreto en una residencia vacacional donde resulta que todo el mundo tiene trapos sucios. “Todo el mundo” son Deborah Kerr, Burt Lancaster o Ava Gardner, entre otros. Peliculón.
   
                                     

Gracias a este papel le fue concedido el Oscar al mejor actor; famosa es la escena cuando fue a recoger el premio y un tipo aparece correteando desnudo por el escenario. Niven, flemático y socarrón, improvisa una salida histórica; dice algo como “Bueno, estaba claro que esto iba a acabar sucediendo; ¿no es fascinante pensar que las únicas risas que causará este hombre serán por desnudarse y mostrarnos sus carencias?”
                                      

Los 60 y los 70 le trajeron papeles olvidables y alguna superproducción, como Casino Royale (1967), Muerte en el Nilo  (Death on the Nile, 1978), de John Guillermin, 55 Días en Pekin (55 Days at Peking, 1963), de Nicholas Ray , aunque aquí también encontramos momentos memorables, especialmente en el papel de Miller, un profesor de química experto en explosivos que cuestiona (convincentemente) la locura de la Guerra                                                                           

                          


Dicen que David Niven nunca alcanzó la brillantez en su carrera que alcanzaba en las conversaciones de sobremesa; dicen también que siempre ocultó los datos más oscuros de su biografía y solo contaba lo divertido (hay un libro escrito por un tal Michael Munn que abunda en la ponzoña). Qué importa, cuando nos legó un puñado de interpretaciones memorables, esa sonrisilla irónica, y además varios libros (un par de novelas además de los biográficos) que nos hacen quererle como lo que es, un idolazo.

martes, 26 de mayo de 2015

CARRETERA PERDIDA PROGRAMA 2


En el capítulo dos de Carretera Perdida hablamos de Mesías y Profetas, alabamos al Señor (Bronson) y participamos de la homilía del blues. Maese Alberto Benéitez alaba la palabra de nuestro salvador, BB King.

http://www.ivoox.com/carretera-perdida-programa-2-audios-mp3_rf_4530391_1.html


BRONSON

(Me permito repetir un texto ya publicado. ¿Por qué? Uno, por vaguería. Dos, porque el gato es mío y ...ya sabes)



Soy acérrimo de Bronson, me parece uno de los mejores secundarios de "carácter", y el tipo tuvo la suficiente agudeza (o, vale, chorra) de estar ahí para aparecer en algunos de los títulos definitivos en los 50 y los 60, en los 70 flojeó y los 80 los dejamos para otra ocasión. y la tragedia aquí es que mucha, demasiada gente (sí, tú también) lo identifica con el vengador neofascista de las películas ochenteras ( yo soy la justicia y demás), pero antes de eso hay una historia digna de mentarse. Nacido en 1921 como Charles Dennis Buchinski -nombre cojonudo, eh?- fue el undécimo de quince hermanos, hijo de inmigrantes lituanos, y se cuenta que en su infancia pasaron tantas penurias que llegó a vestirse con los vestidos de sus hermanas para ir al colegio. En su adolescencia trabajó en minas de carbón, y en cuanto tuvo ocasión se enroló en el ejército, en plena II Guerra Mundial, donde sirvió en un bombardero en el pacífico. Tras su vuelta a los States comienza a hacer teatro (oh sí) y tras mudarse a Hollywood consigue algún papelillo gracias a su físico tan peculiar .uno de los primeros es como ayudante de Vincent Price en los crímenes del museo de cera, y resulta difícil juzgar su actuación porque interpreta a un mudo, aunque empieza a mostrar ese ne se qua tan peculiar de "estoy incómodo" que potenciaría -!y cómo!- más tarde. Por entonces, 1954, y en plena caza de brujas, decide cambiar su apellido -Buchinski, taaaaan comunista- por Bronson, y en breves comienza a prosperar. participa en varias series de tv, entre ellas quiero recordar un capítulo de The Twilight Zone (tres hurras, amigos) titulado The Two, en la que borda el papel de soldado que tras un apocalipsis militarizado -recordad, finales de los 50- se encuentra con una superviviente del otro bando. El primer papel protagonista en el cine le viene de, quién si no, Roger Corman en Machine Gun Kelly, pero el pelotazo lo pega en 1960 cuando John Sturges le elige para ser uno de los siete magníficos, punto de inflexión de su carrera. su papel, Bernardo O'reilly, no es desde luego el más apetitoso, pero se las apaña estupendamente entre titanes como McQueen, Coburn o Yul Brynner. 

Satisfecho como estaba, Sturges le recluta de nuevo en 1963 para la gran evasión, donde interpreta uno de sus mejores papeles, Danny Velinski, "el rey del túnel", un minero claustrofóbico. ¿Cómo es que hizo un papel tan convincente? bueno, ya hemos dicho que fue minero y lo tuvo que dejar porque era, eeeeer, claustrofóbico. En cualquier caso, papelón, y, qué coño, es uno de los que escapan al final (toma spoiler). El final de los sesenta le trae otro caramelo en forma de superproducción, los doce del patíbulo, una macarrada de humor violento dirigida por Robert Aldrich.
Fundido a negro, pasamos a Almería. Clint Eastwood había abierto la puerta con la Trilogía del dólar, tipo duro yankee se busca la vida en western italiano rodado en España. Como cierre de este género, Sergio Leone rueda su magnum opus, Once upon a time in the West, para la que recluta a Jason Robbards, Henry Fonda y Charles Bronson (¿qué te parece?) para el elenco masculino. buchinski interpreta aquí a Armónica un personaje el cual, lejos de lo que puede parecer a simple vista, es el más profundo de la película; un espectro, una aparición, un ángel vengador que anuncia la muerte tocando una melodía con una harmónica, una melodía que es un gemido, un estertor agónico. la primera aparición de Bronson es antológica, uno de los mejores inicios jamás filmados, y la escena del duelo con Henry fonda, en fin, palabras mayores. la música, el montaje, ese primerísimo primer plano de Bronson, el flashback, la cara de pánico de fonda, el Who are you!?...



Aquí Charlie alcanzó la gloria, ok, esa gloria que pertenece a las no estrellas, a los -utilizaré el término- actores de carácter. por todo esto, Bronson se merece el calificativo de idolazo. más tarde llegaron J Lee Thomson y, especialmente, Michael Winner, con los que se especializó en ese personaje de vigilante trigger-happy que le dio muchos dólares pero poco prestigio. Da igual, es como juzgar a Bowie por sus discos noventeros. Truco final, si todavía te preguntas qué películas de Bronson has de ver solo fíjate en un detalle, las buenas son en las que no lleva bigote.
         


viernes, 15 de mayo de 2015

PRIMER PROGRAMA RADIO CARCOMA.COM



Aquí está, estimados amigos; el primer programa. Profetas, retornados y testigos de excepción. Pincha y disfruta, y difunde y comenta, hombre!    

miércoles, 13 de mayo de 2015

ANYBODY OUT THERE??

(disculpad el desorden, esto lleva tiempo cerrado)

¡Hey!¡Hola! ¡¡Volvemos!! Nunca nos fuimos, realmente, solo esperábamos, agazapados, el momento de regresar con determinación y cosas que contar. Ese momento ha llegado, hermanas y hermanos; Carretera Perdida renace como programa de radio semanal, los jueves de 18 a 19 en RadioCarcoma.com, donde daremos rienda suelta a nuestra pasión por el ruido, las historietas y las obsesiones, sanas y variadas. Mañana tenemos jugosísimos contenidos; hablamos del único profeta al que hay que escuchar, Chuck Prophet, charlamos con Michael Lydon, miembro fundador de Rolling Stone, biógrafo de Ray Charles y compañero de correrías de los Stones en la gira del 69 (sí, la de Altamont, ¿quieres saber lo que pasó allí? te lo cuenta alguien que estaba en el escenario). Y además te contamos cositas sobre el Idolazo de turno.
¿Cuándo? Mañana ¿Dónde? En Radio Carcoma ¿Quién? Yo, y unos cuantos ¿Cómo? Con gracia natural ¿Por Qué? Preguntas demasiado.


miércoles, 29 de octubre de 2014

NO, EN SERIO, CHUCK PROPHET.




Pues me vais a permitir que insista. Porque en los últimos meses (ok, diré años) no me había pasado aquello de  escuchar compulsivamente un disco, y Night Surfer se ha colado en mi sistema y piensa quedarse ahí una temporada. Cierto que lo esperaba con -cierta- ansia, los dos últimos discos de Prophet (Let Freedom Ring y Temple Beautiful) son perfectos ejemplos de rock elegante y pegadizo, dónde todo cae en su sitio, y con temazos como Hot Talk, Leave the Window Open o Castro Halloween, por citar los más destacados. Pero ha sido el surfer nocturno el que ha dado en la diana; cuando lo escucho siento que comparto un chiste privado, entiendo lo que pretende, me divierten las letras, los arreglos me sorprenden, coreo los estribillos, envidio la capacidad de perro viejo de Prophet para redondear los temas. Colabora añadiendo guitarras Peter Buck, y la factura general es de discazo. Curiosamente el disco arranca con uno de los temas menos rotundos ("Countrified Inner-city Technological Man") stoniano y trotón, que queda eclipsado por la trilogía que le sigue, el single "Wish Me Luck", con un estribillo diseñado para sostener una cerveza en lo alto, "Guilty as a Sin" una épica y setentera ensoñación y especialmente "They Don´t Know About You And Me", la joya de la corona, una maravilla melódica con arranques à la Townsend y una letra demoledora. No voy a despachar el disco tema a tema, me falta paciencia, destaco tan solo el groove rockanrolero de "Ford Econoline" y la preciosa versión de Ezra Furman "If I Was a Baby", cada nueva escucha elije un favorito distinto. El disco de lo que va de año, sin lugar a dudas. Y no va a lanzar a Chuck Prophet a ese lugar que se lleva años mereciendo, seguirá pateando clubes y conservando ese status de artista de culto, pero, entre tú y yo, este disco se cisca vivo al Hypnotic Eye del rubiales.
Repito fechas por si alguien se despista: 31 octubre de 2014 en  Andoain, Auditorio de Bastero, 1 noviembre de 2014 en Madrid, Sala El Sol, 2 noviembre de 2014 en Valencia, 16 Toneladas, 3 noviembre de 2014 en  Barcelona, Sidecar. Acude, insensato.



miércoles, 1 de octubre de 2014

EL PLANAZO. LLANEROS SOLITARIOS & LOBOS ESTEPARIOS

¡Estamos de vuelta! Carne Cruda vuelve de entre los muertos y un –poco humilde- servidor debuta con sección nueva, el Planazo, donde recomendaré tres planes (peli-disco-libro) que tú, querido lector, no debes perderte si quieres MOLAR.
Y versando hoy el programa sobre independencia, hemos titulado el asunto Llaneros solitarios y Lobos Esteparios (y te juro que no hemos hablado de Hesse ni de la mierda de peli esa de Johnny Depp).
Discazo el nuevo de Chuck Prophet, aunque a estas alturas no debería sorprenderle a nadie, desde Soap & Water lleva una racha incontestable. Menos ambicioso que Temple Beautiful, pero igualmente seductor; el disco en cuestión se titula Night Surfer, lo edita Yep Roc Records, salió la semana pasada y mantiene referencias claras (Dylan, Lou Reed) que se entretejen con su particular visión del rock, cuidadísimo en arreglos y chorreando personalidad en esa pequeñas historias costumbristas, que te hacen sonreír o soltar lagrimillas. Además (yupiii) tendremos la suerte de tenerle de nuevo por aquí en brevas (las fechas 31 octubre de 2014 en  Andoain, Auditorio de Bastero, 1 noviembre de 2014 en Madrid, Sala El Sol, 2 noviembre de 2014 en Valencia, 16 Toneladas, 3 noviembre de 2014 en  Barcelona, Sidecar) así que no te lo pierdas, que lo lamentarás. Que sí, hazme caso.
El único profeta digno


¡Señora!, traigo también lecturas jugosas; libros que una buena persona debía tener en su librería y además leer; hablamos de llaneros solitarios y lo cierto es que hay un millón de escritores que encajan aquí, pero he elegido a Jim Thompson como primer planazo literario, un tipo malditísimo, solitario e independiente y un borracho un poco majadero, para que nos vamos a engañar. Si os pica la curiosidad Es Pop editó hace poco una biografía de Thompson que tiene una pinta espléndida. Que alguien me la regale. La novela con la que le descubrí y me dejó tiritando (ey, literalmente) fue 1280 Almas, y desde entonces la recomiendo encarecidamente. Escrita en 1964 y editado en España en un millón de ediciones (la última de RBA, y también hay una estupenda novela gráfica ilustrada por Jordi Bernet). En ella se narra en primera persona las vicisitudes de Nick Corey, el sheriff de Potts County, un pueblo de la América rural. Corey es un tipo sencillo y bonachón que no se mete en líos, al menos aparentemente. Luego aparece la paranoia y la psicopatía, y bueno, hasta ahí puedo leer. Relato duro, intenso, con un humor negrísimo y que se va volviendo escalofriante cuanto más conoces al personaje. ¿Ya la leíste? Ah, bueno




Y ahora para los cinéfilos que se enfurruñan en casa viendo series porque ya no se hace buen cine; regocijaos, levantaos del sofá y acudid a vuestro cine más cercano. Como posiblemente lo hayan cerrado y haya un Zara, buscad una sala hasta que encontréis donde proyectan Boyhood, una absoluta gozada, una historia distinta, sencilla pero original, emotiva, una de esas películas que te toca la fibra, que te hace sentir. Boyhood (re titulada Momentos de una vida), dirigida por Richard Linklater, uno de los pocos directores independientes que quedan en los USA, se grabó a lo largo de doce años con el mismo reparto y muestra eso, la evolución, el crecimiento en tiempo real de un chaval (Mason) de los 6 a los 18 años. Así que básicamente es un película sobre la Vida en mayúsculas y su devenir, y en su simpleza radica su grandeza, sin caer en lo sensibloide en ningún momento.  Y no cuento más, que luego me riñen. Hay que ir a verla, y punto.

Consejo: no te fíes del puto trailer. 

miércoles, 25 de junio de 2014

DIEZ COSAS QUE (QUIZÁ) NO SABES SOBRE LOS STONES


Como bien sabréis, hoy tocan The Rolling Stones en Madrid; yo soy uno de esos gilipollas que se quedaron sin entrada por la brillante gestión en la venta de TicketMaster, a los que dedico un rotundo "me cago en vuestra vida". A falta de show, dediquémosles unas palabras.  Sobre los Stones ya se ha escrito todo; no hay más que exprimir, los datos ya se saben. De modo que si eres el típico fanático completista no voy a contar nada que no sepas, listillo. Ahora bien, si aún no lo sabes todo, bienvenido.

 1. Keith Richards no duerme. En su autobiografía "Vida" comenta que apenas logra dormir dos días a la semana; por eso tienes la piel fatal, Keez. A pesar de ello afirma que el famosérrimo riff de satisfaction se le ocurrió en una de estas -pocas- horas de sueño.

2. El logo de la lengua no fue creado por Andy Warhol, como erróneamente se tiende a creer, sino de un diseñador llamado John Pasher y no, no es la boca de Jagger, sino que está inspirado en Kali, la diosa hindú de la destrucción (yeah!)

3. Mick Jagger es un actor francamente mediocre, esto lo sabes tú, lo sé yo y también tu vecina. Pero en 1973 estuvo a punto de conseguir un papel que seguro le hubiese cambiado la carrera: casi fue Frank n Furter, el carismático protagonista de Rocky Horror Picture Show. Cierto es que cuesta pensar a alguien que no sea Tim Curry en este papel, y aun así estuvo cerca de ser para Jagger; Richard O' Brien, autor de la obra (el Riff Raff de la película) pensó seriamente en Mick antes de decantarse por Curry ; lo que es innegable es la influencia del morritos en el personaje.

4. Hechos veraces; España no gana el mundial de Brasil, la Tierra gira alrededor del sol, Reincidentes tocarán en el próximo Viña Rock y el batería de los Stones es Charlie Watts, ¿cierto? Pues en los primeros conciertos de la banda el batera fue Mick Avory, posteriormente en los fantabulosos Kinks. Buen currículum, Mick.

5. Bill Wyman fue bajista de los Stones durante 31 años; abandonó la banda en 1993 y poca gente le echa de menos. Famosa es su baladronada de que se había acostado con más de 400 chicas en los dos primeros años de la banda;
de hecho se comenta que fue él el que acuñó el término “groupie”. Pero poco sabido es que una de sus aficiones es ...¡detectar metales por las playas! No sabemos cuantas monedas encontró en los dos primeros años.

6. Exile on Main Street, disco del 72, fue grabado, como todo el mundo sabe, en la Riviera francesa, en una mansión llamada Nellcote. Lo que no todo el mundo sabe es que esta finca fue cuartel general de la Gestapo durante la ocupación francesa y que los sótanos donde se grabó el disco estaban profusamente decorados con esvásticas y demás d'intérieur nazi.

7. Cuenta Bobby Keys, saxofonista de la banda, que la única vez que vió llorar a Keez fue cuando le robaron 11 guitarras en dicha villa Nellcote. Por lo visto el descontrol y el despiporre reinante permitieron que esto y otras muchas fechorías ocurriesen allí.

8. En 1969 los Stones terminan su relación contractual con la discográfica Decca y forman su propia compañía, pero quedan unos flecos pendientes y tienen el deber contractual de entregarles todavía un single; así que adaptan un tema de Dr John (The Lonesome Guitar Stranger),le ponen la letra más cerda que se les ocurre y les entregan Cocksucker Blues, el blues del lame-penes, vaya. Los directivos de Decca deciden, sorprendentemente, no publicarlo.

9. ¿Enemistad con los Beatles? Contrariamente a lo que se puede pensar, eran buenos colegas, el primer gran éxito de los Stones, I wanna be your man se lo cedieron los Fab Four. Lennon y Macca hacen coros en We Love You, Lennon y Yoko aparecen en el Rock N Roll Circus de los Stones y Jagger y Ronnie Wood aparecen en The Rutles, parodi- Beatles producida por George Harrison. Así que buscad mala sangre por otros lares.

10. Sí, Sympathy For The Devil es una de las canciones con peor leyenda de la historia, es cierto que tiene mala fama esta invocación satánica, pero acabemos con el falso mito: en el infausto festival de Altamont no es Sympathy la canción que suena mientras las cámaras graban como Meredith Hunter es asesinado; en realidad es Under My Thumb, pero cuando la leyenda supera a la ficción, imprime la leyenda, que diría John Ford. Quedó en el inconsciente colectivo que era Sympathy For The Devil y, hey, la verdad es que es más tétrico hablar del diablo que hacerlo de pulgares.

Mick dice "¡Yo ya lo sabía!"