miércoles, 21 de septiembre de 2011

IN THE MOVIES

No cuento ningún secreto: hay canciones que ves en una película y se te incrustan en el cerebelo haciendo imposible una disociación posterior; cuando escuches esa canción de nuevo, pensarás en ese momento fílmico. Esto es así. Empezamos con Jim Jarmusch, un tipo con gusto impecable tanto en su cine (aunque esto empieza a ser discutible) como con la música. De hecho el tipo sabe MUCHO de música y cuando habla del tema sienta cátedra. Acordaos, por ejemplo, del documental Year Of The Horse, en el que disecciona el engranaje interno de una banda como Crazy Horse utilizando el viejo método de fly on the wall, desnudando alguna intimidad del viejo Neli Young. Asociado al principio de su carrera a John Lurie, logró juntar a éste, a Roberto Begnini y a Tom Waits en una de esas películas especiales que  se te instalan en un rincón del alma para siempre. Hablo de Down By Law (Bajo el Peso de la Ley). El inicio es maravilloso, una especie de travelling por las destartaladas calles de Nueva Orleans y los pantanos de Louisana, en un blanco y negro luminoso y limpio, de una pureza casi irreal, y el movimiento de la cámara que parece bailar al ritmo de Jockey Full Of Bourbon de Tom Waits. Una maravilla, amigos.





La canción es el personaje.
Una de esas diatribas nocturnas tras varias cervezas que hacen que mis amigos tiendan a evitarme es sobre la utilización de Scorsese de canciones de los Stones en sus películas. No lo puedo evitar, aflora. Me centro hoy en Malas Calles, película que directamente se asocia al marchoso y saltarín  Be My Baby de las Ronnettes de Phil Spector (sí, las Ronnettes DE Phil Spector). Pero, ay, el momento mágico de este film es la presentación de los dos protagonistas, Charlie y Johnny Boy en el club donde pivota la acción. Charlie, interpretado por Harvey Keitel, es la imagen de Scorsese: un católico recalcitrante que se debate entre el negocio mafioso familiar y sus impulsos piadosos. Cuando se presenta al personaje suena Tell Me, uno de los temas más poperos (y Spectorianos) de los Stones. ¿Qué suena cuando aparece Johnny Boy, el personaje interpretado por De Niro? Jumping Jack Flash, primer tema puramente macarra y malvado de los Stones. Johnny Boy, cómo no, es puramente macarra y aparentemente malvado (en realidad, es solo un pobre bobo desquiciado).  Brillante.

Charlie, otro católico atormentado Made in Scorsese

Pero si hablamos de piezas musicales que presenten a personajes no podemos obviar esa maravillosa, exageradísima y barroca Hasta Que Llegó Su Hora (pésimo título, ¿por qué no Erase Una Vez En El Oeste? Ya sabemos que a alguien le va a llegar la hora, no hace falta que nos lo cuenten tres horas antes). Sergio Leone encargó una vez más la banda sonora a Enio Morricone, que eligió cuatro piezas musicales para cada uno de los personajes (Henry Fonda, Jason Robbards, Claudia Cardinale y Charles Bronson), y cada vez que aparecen en pantalla les predece su característico tema; ahora, cuando miro fotos de cada uno de ellos inmediatamente suena el correspondiente tema en mi cabeza. Y si tengo que destacar uno de los cuatro me quedo sin dudar con el de Bronson (tremendo actor injustamente menospreciado), Man With Harmonica, un desgarrador suspiro moribundo de armónica al principio, acompañado más tarde por unas notas de guitarra eléctrica distorsionada (distorsionadísima!) que te pone la piel de gallina, oye.


Y para despedir, uno de los más grandes, John Barry, que con Midnight Cowboy tocó el cielo con los dedos, con ese tema final tan sobrecogedor, emotivo y evocador. Cuando los dos protagonistas finalmente viajan a Florida (y no sigo, por si alguno no ha visto esta maravilla. Por cierto, si no la has visto, ¿a qué esperas? Es imprescindible.) Midnight Cowboy que logró el Oscar a la mejor película en 1969, (y en 1969 todavía se hacían  buenas películas, eh) retrata de forma cruda y desesperanzada las desventuras de dos almas perdidas (John Voight y Dustin Hoffman) en la jungla neoyorkina de finales de los 60, y todo el mundo la relaciona con el Everybody’s Talking de Harry Nilsson, pero es esta tonada la que se te queda grabada a fuego.Por cierto, bellísima la versión que incluían Faith No More en Angel Dust de este tema. Estremeceos, amigos.
Rizzo y Joe Buck llegan al final del camino.

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