lunes, 1 de agosto de 2011

FEOS

Si existe una garantía de que la música puede merecer la pena es cuando el intérprete es rematadamente feo, y me explico. Cuando ojeo una revista y veo esas fotos de tipos y tipas estupendos, con esos peinados, esas ropas, esas poses… desconfío por sistema, no me lo creo. Y no hablo de boy-bands ni de Christinas Aguileras, hablo de supuestos grupos de rock, como Kings of Leon o My Chemical Romance, o The Killers, Interpol…en fin, da la sensación de que esta  gente se pasa más tiempo delante del espejo que ensayando. Pero vamos, no os echéis las manos a la cabeza, desde el principio fue así; veías una foto de Elvis y alucinabas, pero veías una de Buddy Holly y decías: “este tío mola, míralo, con sus gafas”. O Bill Haley, que guapo no era, el hombre. Esto se hizo más exagerado cuando la cosa se fue de madre, en los 70 con el rollo Glam; tenías por un lado gente elegante y guapetona, como Bowie, Marc Bolan o Brian Ferry, y por otro a tipos del norte de Inglaterra (¿qué tiene Northampton de glamouroso?) que se vieron un poco arrastrados a pintarse el ojo, como Slade o The Sweet, que parecían camioneros travestidos (pero, chico, cómo rockeaban). Otros que se vieron inmersos en esta vorágine de pintalabios, eyeliner y botas de plataforma  fueron Mott The Hoople, a quienes Bowie sacó del arroyo cediéndoles All the Young Dudes, su mayor hit. Tipos endurecidos y feos, no se les veía muy cómodos con sus plataformas y maquillajes. Ian Hunter tenía cierto misterio porque no se quitaba nunca las enormes gafas de sol, si habeis visto alguna foto suya entenderéis por qué lo hacía: feo no, lo siguiente. Pero siendo feos, son de fiar, muy de fiar, uno de los grupos más infravalorados del rock británico.
Bowie no se sentía amenazado por la belleza de The Hoople

Otra época muy jugosa para esto de la fealdad fue el heavy ochentero y el hard rock. De jovenzuelo mirabas fotos de Iron Maiden y no te resultaban demasiado ajenos, eran como los heavys del Canciller. O Metallica; recordemos que Hetfield antes de comprar en Armani lucía orgulloso su acné. O David Coverdale, que antes de ser el guaperas rubio de Whitesnake era un gordinflas en Deep Purple; había cierta fealdad en todo aquello, Lemmy de Motorhead no es ninguna belleza y por lo tanto, según esta ecuación, es de fiar. Y si juntamos todo esto, hard rock, tios feos y añadimos maquillaje, nos sale una de las bandas más entrañables de la época, Twisted Sister, cuyo líder, Dee Snider es posiblemente el mejor ejemplo de mal uso del maquillaje de la historia. (recordad la portada del Stay Hungry) En unos años en los que las revistas eran copadas por fotos de Bon Jovi, Mötley Crüe, Axl Rose y demás rockeros tatuados por allí asomaban esta panda de animales llamados Twisted Sister, que en 1984 dieron el petardazo con el himno generacional We re Not Gonna Take It.

Ya quisieras, Lady Gaga!

Y para terminar otra época dada a la fealdad, los benditos 90, donde se buscó deliberadamente. Lo que ocurre es que no terminaba uno de creérsela en los grupos grunges masivos, vamos, que Cobain, Vedder o Chris Cornell no eran feos, aunque fuesen de anti estrellas, había como cierta pose (¿qué no?); bueno, luego estaban Sonic Youth, Mudhoney, Tab y demás que sí, que bellezas no eran. Pero una banda que hizo de ser y sentirse feo un arte fueron Therapy?, estos tres irlandeses con los que un adolescente alienado (presente!) conectaba de principio a fin , sobre todo con el contenido de su mejor álbum, Troublegum y frases como aquella  de Screamager (With a face like this i won't break any heart, and thinkin like this i won't make any friends), en fin, pura angustia adolescente.