viernes, 25 de noviembre de 2011

WHILE MY SITAR GENTLY WEEPS

Cuando hablamos de exotismo en el rock n roll nuestra mente se dirige a una época muy determinada, se nos pone un mohín desagradable en la cara y nos ponemos a la defensiva; de acuerdo, los hippies fueron en general muy cansinos pero, hey, si rascamos un poco la superficie nos encontramos cosas muy curiosas. Hoy en día destinos como Katmandú o Tánger no los podemos considerar demasiado exóticos, pero imaginad  a un padre de familia de Witchita, Kansas, en 1967 explicando a su vecino que su hijo se encuentra de viaje en Rajastán buscándose a sí mismo.  En esta época se inició un trasvase cultural-musical de oriente a occidente, los sonidos orientales se introdujeron en la música pop a través de sitares y percusiones de todo tipo (recibiendo el horrible nombre de raga rock), y de eso fue en gran parte responsable el amigo George Harrison, que fue uno de los primeros en usar sitar en Norwegian Wood. La influencia de Ravi Shankar (un virtuoso de esto del sitar) en Harrison fue palpable, de hecho años más tarde en el Concierto de Bangladesh abrió el cartel con su banda (protagonizando la anécdota cachonda del show; después de estar tres minutos enredando con sus instrumentos, el público, educadísimo, les ovaciona y Shankar contesta :”Si os ha gustado tanto la afinación espero que el concierto lo disfrutéis aún más”). Posteriormente Brian Jones lo usó y de qué manera en Paint It Black, los Kinks en See My Friends, los Byrds en Eight Miles High y Jeff Beck hizo lo mismo con los Yardbirds en Heart Full Of Soul, doblando la parte del sitar con un pedal de fuzz que hace que suene así de bruto.

Yarbirds, más chulos que un ocho.

Otro destino por entonces (fianles de los años sesenta) de lo más exótico era Tánger, donde se escondían algunos de los escritores beats para recrearse con todos los placeres a su alcance,lejos de los ojos de The Man, como Gingsberg, Borroughs o Brion Gysin que fue quien invitó por primera vez a Brian Jones a visitar Marruecos. Jones se quedó prendado de la calidad de las drogas y de la música que encontró allí. De hecho grabó un disco con músicos de Joujouka que fue el primer lanzamiento de Rolling Stones Records, y se considera el primer disco de World Music (Brian, Brian, ¿por qué?). Se titula Brian Jones Presents the Pipes of Pan at Joujouka. Otros que se sentían muy a gusto en las montañas de Marruecos y por las mismas razones eran Robert Plant y Jimmy Page, y naturalmente se aprecia una influencia de la música del norte de Africa en Led Zeppelin, que quedó mucho más clara cuando ambos se reunieron en el 94 para sacar esa preciosidad que es No Quarter que incluía esta apabullante versión de Kashmir.

T-E-R-M-O-N-U-C-L-E-A-R

Hablemos ahora de destinos imaginarios; para empezar (y acabar) nos saltamos todo el imaginario de Tolkien, donde pastan heavys y folkies de todas las edades y condiciones. Sobre la Atlántida hay canciones, la más famosa es la de Donovan (Atlantis). Los Who cantaban a Armenia City In The Sky ( otro lugar inventado era el Campamento de Vacaciones de Tommy). Los Beatles tenían un imaginario bastante desarrollado, recordad la Ciudad de los Submarinos en Yellow Submarine. Metropolis, de Motörhead vía Fritz Lang. Los canadienses Rush tienen unas cuantas, Xanadu, por ejemplo, y cuando se meten en el tema ciencia ficción, como en aquel disco (discazo!) Hemispheres del 81, ya pierdo la cuenta. Fennario es un lugar imaginario que Grateful Dead mencionan en varias canciones Y por último el famoso Shangrila, a la que han cantado los Kinks, The Rutles, Mark Knopfler (ay!) o Mother Love Bone, el grupo embrionario de Pearl Jam que en 1991 lanzaron su único album (desgraciadamente, su cantante, Andrew Wood, palmó de sobredosis antes de que el disco saliese a la venta) que se abría con este temón, This is Shangrila.
Andrew Wood, primera víctima de Seattle.


lunes, 21 de noviembre de 2011

ARE YOU FEELING LUCKY, PUNK? THRILLERS SETENTEROS CON MÚSICA MOLONA

Todos los días a eso de las dos de la tarde, en Radio 3, una música rítmica y amenazante me atrapa sin remedio. Desgraciadamente a los pocos segundos un indeseable empieza a soltar sandeces y el hechizo se va al garete. Hoy hablamos de bandas sonoras de thrillers setenteros, esas maravillosas películas de pistolas humeantes, persecuciones a toda velocidad por los barrios más chungos, pantalones de campana y frases mítica como el “Vamos, alégrame el día” de Harry Calahan, con Clint Eastwood en su papel más popular, Harry El Sucio. Digo el más popular entre sus fans y también el que más juego dio a sus detractores que le acusaron de misógino y fascista, de apología de la violencia y de ser el toro que mató a Manolete, también (sí, de acuerdo, no erraron demasiado el tiro). La banda sonora corría a cargo de Lalo Schifrin, compositor y pianista argentino que se hizo popular por la celebérrima melodía de Misión Imposible. Empezó su carrera tocando con Dizzy Gillespie, y más tarde dio el salto a las bandas sonoras donde destacó su colaboración durante años con Clint Eastwood en muchas de sus películas, y otras maravillas como El Rey Del Juego, La leyenda del Indomable u Operación Dragón. O, cómo no, el tema principal del primer film de Dirty Harry. Los malos, cuando oyen esto, se ponen a sangrar directamente.
"¿Tus derechos? ¿A qué te refieres, gamberro?"

Otros colosos musicales que contribuyeron a musicar estas maravillas fílmicas fueron por ejemplo Jimmy Smith (la banda sonora de The Cat),o compositores como Don Ellis que hizo un trabajo espectacular en The French Connection (dirigida por William Friedkin y titulada en español Contra el Imperio de la Droga, por si la ves y te queda alguna duda de lo que trata). Jerry Fielding, que también trabajó con Eastwood o con Sam Peckinpah, o David Shire al que mentamos más arriba, compositor de esa maravilla que es la sintonía de Pelham 1 2 3. Maravillosa película también, con Walter Mathau y Robert Shaw en estado de gracia y un guión tenso como pocos y repleto de guiños humorísticos. Como dicen por aqhí, un must en toda regla.
Esto es Groove, y lo demás, tonterías

Pero en esta época encontramos también atómicas piezas en las series de TV, como Los Hombres de Harrelson ( aquella celebérrima frase de “TJ al tejado!”,) , Baretta, Kojak (al que durante años de bendita inocencia relacioné con el Chupachups antes que con la gabardina y la mala leche), Colombo o sobre todo, Starsky y Hutch, con el Ford Torino rojo con la franja blanca y cuya sintonía (el famoso Gotcha!) fue escrita en un rapto de genialidad por Tom Scott.









GET IN THE RING, MOTHERFUCKER: ROCKNROLL Y BOXEO.

Curiosamente en ocasiones las canciones dedicadas al noble arte del boxeo encajan más en las formas folk de algunos de los grandes que en temas cañeros y combativos. Mucho antes de remover conciencias con Hurricaine Dylan ya había cantado sobre un boxeador maldito, Davey Moore, noqueado por Ultiminio Ramos (¡Ultiminio! Gran nombre) en 1963 y fallecido a las pocas horas por la paliza recibida. El tema (Who Killed Davey Moore?) se incluye en el tomo 1 de las Bootleg Series. Años más tarde dedicó el tema que comentábamos a Huracán Carter, aspirante al campeonato mundial del peso medio, condenado a (tres) cadenas perpetuas en turbias condiciones. La popularidad del tema hizo que se reabriese el interés por el caso y se revisase la condena. A Carter le fue concedida la libertad finalmente veinte años después de su encarcelamiento. Quien tenga un par de horas libres y nada más que hacer (en su vida) puede recuperar Huracán Carter, de Denzel Washington, bondad y almíbar Made In Hollywood.
Una de las bandas que recoge el testigo que Dylan nunca soltó son los Felice Brothers, que, como el maestro, dedican una canción al boxeo. En este caso se centran en la figura de Louie, un peso welter que se mete en una mala pelea y acaba de mala manera. Una preciosa balada sobre perdedores y uno de mis temas favoritos de los últimos tiempos, The Felice Brothers ,Ballad of Lou The Welterheight.

Otros casos de boxeo acústico; The Boxer de Simon and Garfunkel, una triste reflexión sobre la dura pelea diaria de un sparring (y un temazo como la copa de un pino). Springsteen en Devil and Dust trataba también esta triste historia en The Hitter. Algo parecido con respecto a la historia de Davey Moore hizo el gran Warren Zevon años después (1982), en el álbum Sentimental Hygiene (usando como banda a los –por entonces jóvenes- chicos de REM), donde grabó Boom Boom Mancini, donde relata la historia de cómo Boom Boom en 1982, en su tercera defensa del título mundial del peso ligero, mandó al coreano Duk Koo Kim a la lona, y pocos días después a la tumba, por las heridas recibidas. Tragedia en el ring, como cantaba Warren Zevon en Boom Boom Mancini.
Boom Boom Mancini, pon la boca así, como si fueras a beber...

Seguimos con uno acostumbrado a retar pero poco dispuesto a pelear, hablo del ínclito William Axl Rose, uno de los mayores bocazas del negocio, y promotor involuntario del más esperado combate de boxeo en el mundo del rock, que por desgracia nunca sucedió. En 1989 en unos premios de la MTV, Vince Neil, cantante de Mötley Crüe, atizó un par de sopapos al guitarrista de GNR, Izzy Stradlin, quien aparentemente había molestado a la mujer de Neil con ciertas insinuaciones. Cuando Axl se enteró montó en cólera y con las cámaras de MTV como testigos retó a Vince a un combate de boxeo. Vince respondió que cuándo y dónde él quisiese y … todavía estamos esperando. Durante meses estuvimos pendientes de ese combate que por desgracia nunca sucedió, aunque las descalificaciones en entrevistas nos entretuvieron durante años. Como Axl se debió quedar con ganas, en Use Your Illusion (1991) incluyó el tema Get In The Ring, dedicado a todos los periodistas que no le gustaban porque habían hablado mal de su banda; ¿lo hizo mediante alegorías o metáforas? No, amigos, los cita textualmente en el puente de la canción, en un acto inaudito de chulería y gargantuesca neurosis . Get in the ring, Motherfucker!
Axl imparte justicia. Súbete al Ring, periodista!