miércoles, 1 de febrero de 2012

(ALGUNOS) PELAZOS. PARTE I

Ah, el pelo en el rocknroll, ese signo distintivo, ese grito de rebeldía, ese avatar de disconformidad y ese (oh, sí) terrorismo estético en ocasiones. Hablemos de pelazos que dan envidia, y empezamos, cómo no, con El Rey. Para vuestro humilde servidor, uno de los peinados definitivos es el que sacó Elvis en el Comeback Special del 68, ese tupé flexible de intenso negro zaíno, que siempre vuelve a su lugar a pesar de los meneos de Mr Presley. En general, el peinado de The King siempre fue estupendo, exceptuando su paso por el ejército y la última etapa pastillera, porque, amigos, el exceso no siempre es bueno.


P-E-L-A-Z-O

Los 60 trajeron la invasión de pelos largos con los grupos ingleses (hey, recordad que decían que los Beatles tenían el pelo muy largo...en el 63), y a finales de década los hippies llevaron la longitud capilar a extremos absurdos y a ratos risibles, ver a esos tipos con pelo ralo, calva incipiente y con la melena por la cintura, mmm, no, definitivamente no. Y la asimilación de peinados por parte de chicos blancos en esta época es un poco patética, como esos afros imposibles de Clapton por ejemplo. Afros blancos que molen, muy pocos, quizá Rob Tyner de MC5.

Así no, Eric. Así no.

Capítulo aparte merece El Duque Blanco, el tipo más camaleónico y con más cambios de look de la historia del rock. Veamos, un repaso rápido, sus inicios como mod, flequillo y permanente; paso al folk rock época The Man Who Sold The World, melena larga rubia y rizada; paso a Ziggy Stardust, ese mullet naranja imposible, el tupé de Heroes, esa peluca maravillosa en Dentro del Laberinto, en fin, marcando tendencia y fallando otras veces, igualito que con sus discos.

Sometimes you win, sometimes you lose...

Bien, si seguimos cronológicamente me temo que llega el turno de los 80 (oh dios mío, así es). Década aciaga en tantos aspectos (música, cine, moda) lo que peor pasa el examen del tiempo es la estética y en especial los peinados, acuordaos de Lihmal, Cindy Lauper o Rod Stewart (Rodo, ¿por qué?), o Boy George, en fin…
La mezcla de lycra, pieles, mechas y laca hizo mucho daño (mucho!), al medio ambiente y a la vista, por no hablar de los mullets, un peinado que en un trabajador metalúrgico de la antigua Checoslovaquia tiene un pase, pero ¿Bono? ¡por favor! Lo bueno de esta década fueron ese grupo de bandas que obsesionadas con la laca formaron parte del movimiento Hair Bands, término totalmente despectivo en su día (bueno, y hoy).  Grupos sin demasiado talento, eso es cierto, pero muy divertidos (Warrant, Pretty Boy Floyd, Winger) nacidos a la sombra del movimiento sleazy pero con un enfoque más popero y menos macarra, donde lo más importante eran los video clips, las chatis y el pelazo. Los reyes de este movimiento fueron Poison, cuya estética en sus primeros discos era como dirían en Spinal Tap, una pesadilla australiana, un exceso de color, brillo, maquillaje y laca, pero con canciones maravillosas, como este Nothing But A Good Time.


Poison; machos con mechas

Pronto más, los punks, los 90, los tintes, y (mmm sí) la alopecia.

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