viernes, 3 de febrero de 2012

MONSTER FROM OUTER SPACE. ROCK N ROLL Y SCI-FI

El pasado jueves comentábamos en Carne Cruda el libro “Predator VS. Einstein”, de Sergio Palacios, una cachondada sobre los rigores científicos en el cine fantástico (más bien la ausencia de los mismos). Y a propósito del tema (del tema de Predator, me refiero) salió a colación la relación Rock-Sci Fi, un matrimonio feliz. Y empezamos con nuestra mutación atómica favorita (porque tenéis que saber, amigos, que tenemos varias mutaciones atómicas entre nuestras favoritas), el bueno de Godzilla; una criatura que simbolizaba la obsesión y el miedo japonés a la bomba atómica, un bicho con aspecto de dinosaurio de cartón piedra surgido a partir de la radiación para destruir todo lo que se le ponga por delante (preferiblemente Tokio). La primera película fue rodada en 1954 y su enorme éxito propició innumerables secuelas en las que a veces Godzilla se convertía en el bueno y salvaba a los japoneses de otros monstruos, tipo Gidorah o Monthra. En otras ocasiones se levantaba de mal humor y arrasaba civilizaciones por algún motivo no siempre claro. En el encanto naif de estas películas no desaparece con los años, son divertidísimas, Serie B para echarse unas buenas risas, cine de palomitas y cerveza, vamos.
Y que en el Planeta Rock ha inspirado algunas buenas tonadas. Quizá la más famosa es la de Blue Oÿster Cult (a los que tendremos el gusto de ver este año en el Azkena) que en el Spectres del 77 se marcaban este vacilón tema titulado (tachán) …Godzilla


Go-go Godzilla!


Turno ahora para el mito del moderno prometeo, Frankenstein, la obra de Shelley que tanto influyó en el cine y sí, también en la música. New York Dolls se preguntaban si podrías enamorarte de Frankenstein, de NY y muy influenciados por las muñecas surgían a finales de los 90 los potentes Electric Frankenstein; Edgar Winter tiene una instrumental absolutamente brutal llamada, ahá, Frankenstein; pero si hay alguien que modeló la figura de Frankenstein y le dio otra dimensión ese es el ínclito George Clinton, que creó la figura del Dr Funkenstein en el disco de Parliament del 76 The Clones Of Dr Funkenstein; el maestro intergaláctico del funk del espacio exterior, capaz de curar cualquier enfermedad, porque, tal y como decía en la letra del tema que da nombre al personaje “The bigger the headache, the bigger the Pill”, y ya sabemos que de pastillas Clinton entiende, y mucho. Seguramente bajo los efectos de alguna también proclamaba Clinton que los clones del Dr Funkenstein habían codificado los secretos del Funk en las pirámides egipcias ¿es esto cierto?, ¿casualidad?, ¿serendipia?, que más da, qué importa eso cuando suenan Parliament de esta manera


Bestial entrada en escena.
The bigger the headache, the bigger the pill!


Y para rematar vamos con posiblemente la única banda que habló sobre vampiros, hombres lobo, marcianos, asesinos del espacio exterior, platillos volantes, zombies mutantes, zombies del espacio exterior, demonios… hablamos de los Misfits, uno de los precursores del punk estadounidense totalmente influenciados por el cine de terror y ciencia ficción de Serie B. Y poseedores de uno de los mejores logos de la historia, la gente de bien tiene o tuvo una camiseta de los Misfits con la calavera (la gente de bien y alguno que otro punk desfasado) Combinaban los Inadaptados un aspecto monstruoso con maquillaje fantasmal propio de Halloween, ese peinado de flequillo churretoso sobre la cara (los devilocks) y cuero negro, así como  una puesta en escena impactante; en directo en ocasiones salían de unos ataúdes cual muertos vivientes para después noquear a cualquiera que se les pusiese delante con un rock n roll ultra acelerado, una especie de Gene Vincent post nuclear. Musicalmente bebían tanto del punk coreable como del hardcore más berraco y nos dejaron decenas de himnos eternos, como estos adolescentes de marte, Teenagers from Mars.


A mí estos, de canijo, me daban MIEDO



2 comentarios:

  1. Escuchar a los Misfits siempre me reconforta. No sé que tiene su música, tal vez sea la voz hosca, el sonido serrucho, las letras, el palpable sonido narcotizado... Todo ello forma un cóctel que me maravilla!! Gracias por recuperarlos

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  2. Los Misfits te aceleran hacia la adolescencia con esa desbocada sensación de urgencia y adrenalina. Gracias a tí por comentar.

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