jueves, 20 de septiembre de 2012

NOIR


¿En qué música piensas si hablamos del género negro? En jazz, por supuesto, en saxos gimiendo en mitad de la noche, escapando de una ventana mal iluminada en un callejón sucio y sórdido. Esto es así. Pero en nuestro rock n roll también encontramos referencias al noir, ya sea por temática, por alusiones o por, oh sí, sensaciones. Por ejemplo, canciones en las que el protagonista es un detective, como Private Detective, de Gene Vincent, en la que un pichabrava se liga a una femme fatale que resulta ser una detective contratada por su esposa. Auch!. O la mítica versión de Bad Detective el tema de los Coasters que se marcaron los New York Dolls en su segundo disco, títulado, con tino y profético acierto, Too Much Too Soon.


 
Demasiado y demasiado pronto

Después tenemos canciones que si bien no tratan directamente la serie negra encajan cual guante en la categoría; se me ocurren ejemplos como Sister Ray, el tema que cierra White Light White Heat, o ¿qué os parece Frankie Teardrop de Suicide? Un desesperantemente agónico tema que narra el crimen-castigo de Francisco el Lágrima. Curioso; Nick Hornby incluye este tema en sus 31 Canciones reconociendo que solo escuchó el tema 1 vez (!!), y es que se puede hacer dura, la experiencia. O qué puede ser más noir que Country Dead Song, el tema que abría el segundo disco de los Violent Femmes (que ya rememoran el género con su propio nombre), una tiern afábula en la que un padre arroja a su hija a un pozo y luego se ahorca. Muy negro.



TVE. Flipa.

Y no podemos despedir esto sin hablar del DISCO que resume, contiene y glorifica todo esto: Black Love, editado en 1996 por unos Afghan Whigs en estado de gracia (después de publicar Gentleman) y que es la banda sonora de una película que nunca se rodó; Greg Dulli se metió con un guión basado, según él, en las novelas de James Ellroy, las fotografías de Weegee y Sangre Fácil, de los Cohen. El guión se atascó, de manera que las ideas fueron a parar a las letras del disco, que abunda en obsesiones, secretos, miseria, angustia, asesinato, culpa y paranoia, como cualquier hard boiled que se precie. Y musicalmente, crema; rock nervioso y ese regusto soulero en la voz de Dulli. En esas noches beodas que se alargan suelo proclamar que es el mejor disco de los 90; una mala costumbre que tengo.






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada