miércoles, 15 de febrero de 2012

TIME FOR CAKE AND SODOMY

White Trash get down on your kness
Time for Cake and Sodomy

 "Basura blanca, ponte de rodillas,  es hora del pastel y la sodomía" cantaba Marylin Manson en aquel lejano (lejanísimo) debut Portrait Of An American Family, cuando todavía era capaz de escribir burnas tonadas y provocar sin producir sonrojo. Y cuando tenía pelo. Ah, la sodomía, tantas veces mentada aunque sea de refilón, porque, hey, los que cantábais el Relax de Frankie Goes To Hollywood, ¿de qué pensabais que iba la cosa? Una de las más viejas
polémicas fue la del tema Back Door Man. Escrita por Willie Dixon y popularizada por Howling Wolf en 1961 siempre se ha comentado su significado y hay varias teorías. La más popular es que el Hombre de Puerta de Atrás es el lascivo amante de la señora que tiene que escabullirse por la puerta trasera para no ser visto. También se dice que iba por los músicos negros que tenían que usar la puerta de servicio cuando entraban a los estudios a grabar; pero si escuchamos por ejemplo la versión de los Doors (y sabiendo que Jim Morrison un sodomita redomado) podemos considerar al hombre de la puerta de atrás como, pues eso mismo, el hombre de la puerta de atrás. Escuchen la versión original de Howlin Wolf y opinen ustedes mismos.

El Hombre de la Puerta de Atrás
¿queda claro?

Unos que se han atrevido con casi todo son Sus Satánicas Majestades, que tienen este precioso tema llamado Cocksucker Blues ( el blues del lame penes).¿Y como acabaron haciendo una canción de temática tan digamos, cerdaca  os podréis preguntar; pues bien, los Stones estaban desde el principio de su carrera ligados contractualmente a Decca, con los que acabaron como el rosario de la aurora, por el viejo tema de royalties pagados tarde mal y nunca. Hartos de la situación esperaron a que expirase el contrato para formar su propia discográfica, Rolling Stones Records. Cuando parecía libres de obligaciones con Decca sorpresivamente aparecieron sus abogados diciendo que aún debían una canción a la discográfica a lo que Jagger y Richards respondieron brillantemente enviándoles el Cocksucker Blues, una canción con una letra absolutamente obscena en la que un chapero de provincias visita Londres deseoso de que un policía le practique una felación y un poco de sodomía también. Naturalmente los directivos de Decca se horrorizaron y nunca lanzaron el single, que permaneció como uno de esos secretos mal guardados en miles de piratas de los Stones. Bravo, Mick, bravo Keith. Escuchemos el blues del, ejem, del cocksucker.

Precioso blues, con hermosa letra





Y otros que nunca se han cortado un pelo a la hora de tratar temas escabrosos han sido los noruegos Turbonegro, herederos del Shock Rock de Alice Cooper y abanderados del rock escandinavo que nos sacudió a finales del milenio anterior. De hecho, el mejor album que salió de toda esa hornada es, sin duda, el Apocalypse Dudes de los noruegos. Con esa imagen entre glam punk y referencias homosexuales (el cuero y vaqueros, el gorro de marinero, puro Village People) se divertían con canciones que abordaban el tema de la sodomía tan alegremente. En el mencionado Apocalypse Dudes encontramos este inequívoco Randevouz with Annus.

Alpha Motherfuckers. Unos machotes.

viernes, 3 de febrero de 2012

MONSTER FROM OUTER SPACE. ROCK N ROLL Y SCI-FI

El pasado jueves comentábamos en Carne Cruda el libro “Predator VS. Einstein”, de Sergio Palacios, una cachondada sobre los rigores científicos en el cine fantástico (más bien la ausencia de los mismos). Y a propósito del tema (del tema de Predator, me refiero) salió a colación la relación Rock-Sci Fi, un matrimonio feliz. Y empezamos con nuestra mutación atómica favorita (porque tenéis que saber, amigos, que tenemos varias mutaciones atómicas entre nuestras favoritas), el bueno de Godzilla; una criatura que simbolizaba la obsesión y el miedo japonés a la bomba atómica, un bicho con aspecto de dinosaurio de cartón piedra surgido a partir de la radiación para destruir todo lo que se le ponga por delante (preferiblemente Tokio). La primera película fue rodada en 1954 y su enorme éxito propició innumerables secuelas en las que a veces Godzilla se convertía en el bueno y salvaba a los japoneses de otros monstruos, tipo Gidorah o Monthra. En otras ocasiones se levantaba de mal humor y arrasaba civilizaciones por algún motivo no siempre claro. En el encanto naif de estas películas no desaparece con los años, son divertidísimas, Serie B para echarse unas buenas risas, cine de palomitas y cerveza, vamos.
Y que en el Planeta Rock ha inspirado algunas buenas tonadas. Quizá la más famosa es la de Blue Oÿster Cult (a los que tendremos el gusto de ver este año en el Azkena) que en el Spectres del 77 se marcaban este vacilón tema titulado (tachán) …Godzilla


Go-go Godzilla!


Turno ahora para el mito del moderno prometeo, Frankenstein, la obra de Shelley que tanto influyó en el cine y sí, también en la música. New York Dolls se preguntaban si podrías enamorarte de Frankenstein, de NY y muy influenciados por las muñecas surgían a finales de los 90 los potentes Electric Frankenstein; Edgar Winter tiene una instrumental absolutamente brutal llamada, ahá, Frankenstein; pero si hay alguien que modeló la figura de Frankenstein y le dio otra dimensión ese es el ínclito George Clinton, que creó la figura del Dr Funkenstein en el disco de Parliament del 76 The Clones Of Dr Funkenstein; el maestro intergaláctico del funk del espacio exterior, capaz de curar cualquier enfermedad, porque, tal y como decía en la letra del tema que da nombre al personaje “The bigger the headache, the bigger the Pill”, y ya sabemos que de pastillas Clinton entiende, y mucho. Seguramente bajo los efectos de alguna también proclamaba Clinton que los clones del Dr Funkenstein habían codificado los secretos del Funk en las pirámides egipcias ¿es esto cierto?, ¿casualidad?, ¿serendipia?, que más da, qué importa eso cuando suenan Parliament de esta manera


Bestial entrada en escena.
The bigger the headache, the bigger the pill!


Y para rematar vamos con posiblemente la única banda que habló sobre vampiros, hombres lobo, marcianos, asesinos del espacio exterior, platillos volantes, zombies mutantes, zombies del espacio exterior, demonios… hablamos de los Misfits, uno de los precursores del punk estadounidense totalmente influenciados por el cine de terror y ciencia ficción de Serie B. Y poseedores de uno de los mejores logos de la historia, la gente de bien tiene o tuvo una camiseta de los Misfits con la calavera (la gente de bien y alguno que otro punk desfasado) Combinaban los Inadaptados un aspecto monstruoso con maquillaje fantasmal propio de Halloween, ese peinado de flequillo churretoso sobre la cara (los devilocks) y cuero negro, así como  una puesta en escena impactante; en directo en ocasiones salían de unos ataúdes cual muertos vivientes para después noquear a cualquiera que se les pusiese delante con un rock n roll ultra acelerado, una especie de Gene Vincent post nuclear. Musicalmente bebían tanto del punk coreable como del hardcore más berraco y nos dejaron decenas de himnos eternos, como estos adolescentes de marte, Teenagers from Mars.


A mí estos, de canijo, me daban MIEDO



miércoles, 1 de febrero de 2012

(ALGUNOS) PELAZOS. PARTE I

Ah, el pelo en el rocknroll, ese signo distintivo, ese grito de rebeldía, ese avatar de disconformidad y ese (oh, sí) terrorismo estético en ocasiones. Hablemos de pelazos que dan envidia, y empezamos, cómo no, con El Rey. Para vuestro humilde servidor, uno de los peinados definitivos es el que sacó Elvis en el Comeback Special del 68, ese tupé flexible de intenso negro zaíno, que siempre vuelve a su lugar a pesar de los meneos de Mr Presley. En general, el peinado de The King siempre fue estupendo, exceptuando su paso por el ejército y la última etapa pastillera, porque, amigos, el exceso no siempre es bueno.


P-E-L-A-Z-O

Los 60 trajeron la invasión de pelos largos con los grupos ingleses (hey, recordad que decían que los Beatles tenían el pelo muy largo...en el 63), y a finales de década los hippies llevaron la longitud capilar a extremos absurdos y a ratos risibles, ver a esos tipos con pelo ralo, calva incipiente y con la melena por la cintura, mmm, no, definitivamente no. Y la asimilación de peinados por parte de chicos blancos en esta época es un poco patética, como esos afros imposibles de Clapton por ejemplo. Afros blancos que molen, muy pocos, quizá Rob Tyner de MC5.

Así no, Eric. Así no.

Capítulo aparte merece El Duque Blanco, el tipo más camaleónico y con más cambios de look de la historia del rock. Veamos, un repaso rápido, sus inicios como mod, flequillo y permanente; paso al folk rock época The Man Who Sold The World, melena larga rubia y rizada; paso a Ziggy Stardust, ese mullet naranja imposible, el tupé de Heroes, esa peluca maravillosa en Dentro del Laberinto, en fin, marcando tendencia y fallando otras veces, igualito que con sus discos.

Sometimes you win, sometimes you lose...

Bien, si seguimos cronológicamente me temo que llega el turno de los 80 (oh dios mío, así es). Década aciaga en tantos aspectos (música, cine, moda) lo que peor pasa el examen del tiempo es la estética y en especial los peinados, acuordaos de Lihmal, Cindy Lauper o Rod Stewart (Rodo, ¿por qué?), o Boy George, en fin…
La mezcla de lycra, pieles, mechas y laca hizo mucho daño (mucho!), al medio ambiente y a la vista, por no hablar de los mullets, un peinado que en un trabajador metalúrgico de la antigua Checoslovaquia tiene un pase, pero ¿Bono? ¡por favor! Lo bueno de esta década fueron ese grupo de bandas que obsesionadas con la laca formaron parte del movimiento Hair Bands, término totalmente despectivo en su día (bueno, y hoy).  Grupos sin demasiado talento, eso es cierto, pero muy divertidos (Warrant, Pretty Boy Floyd, Winger) nacidos a la sombra del movimiento sleazy pero con un enfoque más popero y menos macarra, donde lo más importante eran los video clips, las chatis y el pelazo. Los reyes de este movimiento fueron Poison, cuya estética en sus primeros discos era como dirían en Spinal Tap, una pesadilla australiana, un exceso de color, brillo, maquillaje y laca, pero con canciones maravillosas, como este Nothing But A Good Time.


Poison; machos con mechas

Pronto más, los punks, los 90, los tintes, y (mmm sí) la alopecia.