lunes, 19 de agosto de 2013

IDOLAZO: STROTHER MARTIN

What we got here is failure to communicate





Sí, ya sé que resulta extraño no escuchar el arpegio de Slash (¡a mí también me pasa!) y el silbido de Axl, pero hoy le toca homenaje a –lo digo ya- mi actor secundario de cabecera. Nadie como Strother Martin supo transmitir ora agitada psicopatía, ora cobardía y patetismo extremos. Y a veces parece invisible, cómo es posible que nadie reivindique a un tipo que actuó (y destacó) en Misión de Audaces, Grupo Salvaje, Dos Hombres y Un Destino, Harper o en La Leyenda del Indomable, por nombrar  unas cuantas.
Nacido en 1919 en Kokomo, Indiana, su primera vocación fue la natación, de hecho estuvo a punto de ir a las Olimpiadas en salto de trampolín (¿pero qué coño?). Llegó a Hollywood a finales de los 40 como instructor de natación e intervino en varios westerns televisivos de mala muerte como figurante. Su primera aparición en la gran pantalla fue como extra en La Jungla de Asfalto, poca broma. A finales de los 50 se cruza en su camino John Ford, que le da dos jugosos papeles; uno en Misión de Audaces, como desertor rebelde y especialmente el psicopático Floyd en El Hombre Que Mató a Liberty Balance (1962), esbirro de Lee Marvin que se relame ante la sangre del bueno de Stoddard (James Stewart) cuando le calzan una buena paliza al principio del film. Es divertido recordar que Strother Martin estaba absolutamente intimidado por John Ford, que disfrutaba torturándole; una de sus bromas favoritas era gritarle “¡¡Stroker (sic) Martin!!” cuando estaba sentado, a lo que Martin respondía levitando medio metro del susto. Con el tiempo llegó a acostumbrarse a la tiranía de Ford mediante un truco; cada mañana le tocaba furtivamente para “convertirlo” en alguien real; la treta duró hasta que su compañero Denver Pyle le desveló el secreto a Ford, que esperó un par de días para devolvérsela; por la mañana Martin le palmeó amistosamente las rodillas y Ford le fulminó con la mirada diciendole : “¡No me toques!, ¡no me vuelvas a tocar nunca!”. Strother logró largarse de allí sin desmayarse.
La presencia en estas películas y su característica voz estridente y ese maligno entrecerrar de ojos le hicieron llegar papeles más interesantes, como el falso santón en Harper (1966), y, especialmente, en Cool Hand Luke (La Leyenda del Indomable) en 1967 en la que interpreta al siniestro Captain y a la que pertenece el video de arriba. Una interpretación soberbia, una exhibición de perversidad y veneno y una cita memorable (que, como siempre, se ciscan en la versión doblada al español; “Bueno…lo que ocurre es que algunos no quieren comprender…”. Que alguien mate al traductor, por favor.
Los primeros 70´s vieron lo mejor de Strother Martin; rodó de seguido Grupo Salvaje (69), Dos Hombres y Un Destino(70) y La Balada de Cable Hogue (70), oh-dios-mío. En la primera interpreta a Coffer, una auténtica rata que forma parte del grupo de cazarrecompensas que persiguen a Pike y a los suyos. Nunca hubo nadie más sucio en pantalla. En Dos Hombres tiene un pequeño pero cachondísimo papel como Percy Garris, el tipo que les da a Butch y Sundance su primer trabajo legal. Lo paga caro, claro está, pero antes deja otra de sus joyas:



Y por último el papel por el que siempre le recuerdo, Bowen, otra alimaña del desierto peckinpahniano, cuya patética súplica por su vida al final de la película (correteando tragicómicamente descalzo mientras ruega clemencia) le pone directamente en los altares del cine.  No paró ahí su carrera (recordad su memorable papel en El Castañazo) pero es en estas películas donde mejor se disfruta de las artes de este idolazo.

IDOLAZO, SÍ.

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