jueves, 26 de septiembre de 2013

LA RABIA DE VIVIR


Este es el –melifluo- título que dio la editorial Anaya a Really The Blues, la autobiografía de Mezz Mezzrow, ¿qué rabia?, desde luego Mezz sentía ese impulso vitalista, ¿pero por qué ese título? Vamos a lo que importa, ¿quién es este Mezz Mezzrow? Pues era un clarinetista de jazz de los años 20 (o de Blues, por entonces las fronteras entre un género y otro no eran claras, al menos semánticamente). ¿Era un gran músico? No, por lo que opinan los entendidos –entre los que no me encuentro, líbreme Dios- era más bien del montón. Sí fue, no obstante, el dealer de marihuana más popular de su tiempo, al menos entre los músicos de Chicago. ¿Por qué coño entonces hablamos de él? Porque escribió en 1946 uno de los mejores libros sobre música que existen, el genuino germen de la literatura beat y no solo eso, sino que además es un reflejo vívido, clarificador y apasionado de un tiempo que uno solo puede mitificar y envidiar. La América de la abundancia, la Prohibición, el gangsterismo, el jazz de New Orleans, el blues del Delta, la introducción de la marihuana primero y el jaco a su rebufo, el Paris jazzista, las calles del norte de  Chicago, y de ahí a las callejuelas de Harlem, los garitos de músicos negros, las tensiones raciales, un judío que se declara negro, el lujo, las cárceles, los eternos viajes en coche, la exaltación de la música, la revelación del blues, las descripciones de conciertos (Kerouac leyó esto, tenlo por seguro), el sudor, el sexo efímero, los matrimonios rotos, el desarraigo, la prisa, la alienación, el argot, los auténticos hipsters, los contrabandistas, los traficantes, Al Capone, Louis Armstrong, las prostitutas, el existencialismo, la rabia -ejem- de vivir (vaya, ahora lo pillo).
Lo reeditó Acuarela en el 2010, no debe ser difícil de encontrar. Barry Gifford escribe el prólogo, Tom Waits o Henry Miller lo recomiendan. Tú verás.



viernes, 13 de septiembre de 2013

¿QUÉ HARÍA KEITH?



Apalizado con regularidad volviendo  a casa de la escuela, una muy seria adicción a la heroína durante décadas, arrestado varias veces, encarcelado, tres accidentes (menos)serios de coche, casas incendiadas, hoteles incendiados, la muerte de un hijo, la muerte de un compañero de banda, la acusación de haber dejado morir a un compañero de banda, costillas rotas al caer desde una biblioteca, cirujía cerebral por una mala caída de un cocotero...Kezz es un superviviente. Y quién mejor que él para racionalizar y desenmarañar el misterio de la vida; esto es lo que propone What Would Keith Richards Do? un desopilante ensayo a medio camino entre la autoayuda y el humor más fino, en el que a partir de aforismos del riff humano se construye un entramado filosófico que ríete tú de Kant. (ya sabes, you Kan't always get what you want). El Keithismo se fundamenta en 26 mandamientos (¿diez?, nah, hablamos del avatar del exceso); el primero es "Conócete a ti mismo", vive la vida a tu manera; dice Keith “si sigo aquí es porque me tomé el tiempo para averiguar quién soy”, chúpate esa, Platón. Otro mandamiento es “No hay secretos”, a Keez no puedes acusarle de nada que no haya confesado ya. Dice “no escondo secretos, porque no quiero ver a gente en mi jardín enredando en la basura”. Una más; “Acepta a los Rolling stones como tu ser supremo metafórico”. En palabras de Keez “tienes el sol, tienes las estrellas, tienes el aire que respiras, y tienes a los Rolling Stones”. Amen
Más “Acepta a tu Mick Jagger interior”, acepta ese ying-yang, busca el equilibrio con tu gemelo malvado, acéptalo y aprende a vivir con él. Y en este hilo “Cultiva tu Charlie Watts interior”, porque como Keith ha dicho más de una vez “Si Mozart hubiese tenido un buen batería…” Y por último, mi favorita, “Shit Happens”, la mierda pasa,  las situaciones adversas ocurren y volverán a ocurrir, así que murmurar Shit Happens equivale a tomar 5 mmg de Valium, aceptarlo te calma, es como apartar a una mosca de un manotazo.

El libro, (publicado por Bloomsbury y compilado por Jessica Pallington) muestra además una serie de aforismos y afirmaciones sobre la vida cotidiana, sobre el valor, el fracaso, las guitarras, la mortalidad, la supervivencia y el instinto. Encontramos algunas frases históricas, como aquella de "Nunca he tenido problemas con las drogas, sólo con la policía". O "Si vas a atizarle a la autoridad en los dientes, más vale que uses los dos pies". O "Es genial estar aquí, bueno, es genial estar en cualquier parte". Y para rematar una serie de opiniones sobre otros artistas; sobre Elton John “Ahora escribe canciones sobre rubias muertas”, sobre Metallica “No sé de dónde sacan la inspiración, si la sacan de mí es que la he jodido”, sobre el stone alone Bill Wyman “Debe estar pasando po su tercera menopausia, seguro que la primera no es”. Y por último, su epitafio “Cabrones, ya os dije que no estaba bien”.

Cocaine Blues. Dos pasiones.