sábado, 1 de febrero de 2014

MONSTER MAGNET. BORN AGAIN.


La primera vez que vi a Monster Magnet fue en 2008. Presentaban 4-Way Diablo, un disco correcto, pero que distaba mucho de aquellos soberbios pepinazos de los 90, Dopes To Infinity y demás. Lo primero que me chocó fue (oh sí, superficial que es uno) lo obeso que se presentó Dave Windorf. Joder, te juro que se pasó medio show con la Strato debajo de esa monstruosa panza (¿Monster Belly?) y no se dio ni cuenta. El show fue bueno, pero no mágico, y yo esperaba algo mágico. Inocente que es uno, llevaba muchos años esperando ese momento y creo que hasta que hasta el bis no despegué (enlazaron Melt con Cage Around The Sun y Tractor, creo, explosiva y expansiva insania). El caso que terminó el concierto y me olvidé de ellos. Poco después sacaban Mastermind, y, pffff, no sé. En realidad es un disco presentable, pero es como guardar un plato de pasta en el frigorífico y comerlo a los dos días. Vale, no está mal, pero no es lo mismo, tío. Te puedes incluso convencer de que es lo mismo. Pero no lo es. Nos quedaba una banda con todos los síntomas de agotamiento y bordeando la autoparodia A esto súmale la noticia de la deserción de Ed Mundell (guitarrista mayestático) y yo ya les estaba enterrando. Soy un profeta. A finales del año pasado sacan Last Patrol (Napalm Records) y me cierran la bocaza. Inspiradísimos y reinventándose brillantemente; una mirada atrás pero sonando frescos y potenciando sus mejores virtudes. Un honesto, vigoroso, refrescante, exuberante  tour de force que rebosa largos desarrollos, hipnóticos y machacones, despiporres guitarreros, psicodelia a la Hawkwind (muy presentes) y esas letras tan descojonantes de Windorf (fantasmas que se derriten en su cabeza, circos cósmicos, Venus que le calientan la cama o carne desnuda en el corazón de un amanecer nuclear, por citar una pocas). Hay variedad, y eso es fundamental cuando te la juegas. El inicio con I Live Behind The Clouds comienza bisbiseando, conteniéndose para acabar (yeah!) arriba sin saturar. Hay también pepinazos a la antigua usanza, Mindless One es su mejor single desde hace años. El bonus track One Dead Moon es otro de esos medio-medios tiempos en los que la voz de Windorf trasciende, y el tema homónimo, Last Patrol, es una salvajada épica con millones de guitarras y capas d sonido, que crece y crece y crece y cuando llevas nueve minutos no quieres que acabe nunca. Sí, tío, lo ha vuelto a hacer, Last Patrol es lo que Monster Magnet necesitaba, y estos días andan de nuevo de gira por aquí (el 4 en Barcelona, el 6 en Madrid). Veremos a un Windorf más apolíneo, esperemos que más motivado, y si todo va bien, nos volaran la cabeza a base de lisergia hard rockera.