miércoles, 25 de junio de 2014

DIEZ COSAS QUE (QUIZÁ) NO SABES SOBRE LOS STONES


Como bien sabréis, hoy tocan The Rolling Stones en Madrid; yo soy uno de esos gilipollas que se quedaron sin entrada por la brillante gestión en la venta de TicketMaster, a los que dedico un rotundo "me cago en vuestra vida". A falta de show, dediquémosles unas palabras.  Sobre los Stones ya se ha escrito todo; no hay más que exprimir, los datos ya se saben. De modo que si eres el típico fanático completista no voy a contar nada que no sepas, listillo. Ahora bien, si aún no lo sabes todo, bienvenido.

 1. Keith Richards no duerme. En su autobiografía "Vida" comenta que apenas logra dormir dos días a la semana; por eso tienes la piel fatal, Keez. A pesar de ello afirma que el famosérrimo riff de satisfaction se le ocurrió en una de estas -pocas- horas de sueño.

2. El logo de la lengua no fue creado por Andy Warhol, como erróneamente se tiende a creer, sino de un diseñador llamado John Pasher y no, no es la boca de Jagger, sino que está inspirado en Kali, la diosa hindú de la destrucción (yeah!)

3. Mick Jagger es un actor francamente mediocre, esto lo sabes tú, lo sé yo y también tu vecina. Pero en 1973 estuvo a punto de conseguir un papel que seguro le hubiese cambiado la carrera: casi fue Frank n Furter, el carismático protagonista de Rocky Horror Picture Show. Cierto es que cuesta pensar a alguien que no sea Tim Curry en este papel, y aun así estuvo cerca de ser para Jagger; Richard O' Brien, autor de la obra (el Riff Raff de la película) pensó seriamente en Mick antes de decantarse por Curry ; lo que es innegable es la influencia del morritos en el personaje.

4. Hechos veraces; España no gana el mundial de Brasil, la Tierra gira alrededor del sol, Reincidentes tocarán en el próximo Viña Rock y el batería de los Stones es Charlie Watts, ¿cierto? Pues en los primeros conciertos de la banda el batera fue Mick Avory, posteriormente en los fantabulosos Kinks. Buen currículum, Mick.

5. Bill Wyman fue bajista de los Stones durante 31 años; abandonó la banda en 1993 y poca gente le echa de menos. Famosa es su baladronada de que se había acostado con más de 400 chicas en los dos primeros años de la banda;
de hecho se comenta que fue él el que acuñó el término “groupie”. Pero poco sabido es que una de sus aficiones es ...¡detectar metales por las playas! No sabemos cuantas monedas encontró en los dos primeros años.

6. Exile on Main Street, disco del 72, fue grabado, como todo el mundo sabe, en la Riviera francesa, en una mansión llamada Nellcote. Lo que no todo el mundo sabe es que esta finca fue cuartel general de la Gestapo durante la ocupación francesa y que los sótanos donde se grabó el disco estaban profusamente decorados con esvásticas y demás d'intérieur nazi.

7. Cuenta Bobby Keys, saxofonista de la banda, que la única vez que vió llorar a Keez fue cuando le robaron 11 guitarras en dicha villa Nellcote. Por lo visto el descontrol y el despiporre reinante permitieron que esto y otras muchas fechorías ocurriesen allí.

8. En 1969 los Stones terminan su relación contractual con la discográfica Decca y forman su propia compañía, pero quedan unos flecos pendientes y tienen el deber contractual de entregarles todavía un single; así que adaptan un tema de Dr John (The Lonesome Guitar Stranger),le ponen la letra más cerda que se les ocurre y les entregan Cocksucker Blues, el blues del lame-penes, vaya. Los directivos de Decca deciden, sorprendentemente, no publicarlo.

9. ¿Enemistad con los Beatles? Contrariamente a lo que se puede pensar, eran buenos colegas, el primer gran éxito de los Stones, I wanna be your man se lo cedieron los Fab Four. Lennon y Macca hacen coros en We Love You, Lennon y Yoko aparecen en el Rock N Roll Circus de los Stones y Jagger y Ronnie Wood aparecen en The Rutles, parodi- Beatles producida por George Harrison. Así que buscad mala sangre por otros lares.

10. Sí, Sympathy For The Devil es una de las canciones con peor leyenda de la historia, es cierto que tiene mala fama esta invocación satánica, pero acabemos con el falso mito: en el infausto festival de Altamont no es Sympathy la canción que suena mientras las cámaras graban como Meredith Hunter es asesinado; en realidad es Under My Thumb, pero cuando la leyenda supera a la ficción, imprime la leyenda, que diría John Ford. Quedó en el inconsciente colectivo que era Sympathy For The Devil y, hey, la verdad es que es más tétrico hablar del diablo que hacerlo de pulgares.

Mick dice "¡Yo ya lo sabía!"

lunes, 9 de junio de 2014

ROCKUMENTARIES O LA AGUJA EN EL PAJAR

Hablemos sobre documentales sobre músicos y música más significativos. Confieso: soy adicto. He visto cientos y me siento como el heroinómano que sigue buscando la sensación del primer pico. En el fondo de mi mente sé que nunca volveré a ver un The Last Waltz o Gimme Shelter, pero ahí sigo. Lo cierto es que el género ha proliferado cual setas en primavera y prácticamente no hay banda o movimiento que no tenga su propio documental; la cuestión es separar grano de paja y elegir los realmente molones. 
Algunos de los directores de cine más musiqueros les ha dado por rodar documentales de este tipo, el ejemplo más claro es Scorsese; pero también Tom DiCillo (autor de Vivir rodando, una de las mejores noventadas que recuerdo) hizo en 2009 When You’re a Strange de The Doors, bastante potable y Peter Bogdanovich rodó un año antes Runnig Down A Dream un exhaustivo repaso a la carrera de Tom Petty (4 horazas, te quedaste a gusto, ¿no Pete?). Decía que Scorsese es el paradigma, no en vano ha rodado dos de los documentales más potentes sobre músicos, el No Direction Home de Dylan y Living In The Material World de George Harrison. Muy buenos ambos, pero sin entrar a mostrar ambigüedades ni sombras, que las hay; un poco menos de jabón y más espíritu crítico no hubiera molestado. Además está una de las colecciones menos (re)conocidas pero más sabrosas, The Blues, una serie de documentales sobre el género que Scorsese produjo, y de la que también dirigió el primer episodio, Feel Like Going Home, un viaje increíble en busca de las raíces del blues que va desde el Mississippi al corazón de África con una banda sonora tremebunda. Échale un ojo.



Cameron Crowe (bien por Almost Famous; muérete por Vanilla Sky) por ejemplo glorificaba a Pearl Jam en el 2001 con Twenty, celebrando los 20 años de la banda. Pero hay muchos documentales meramente informativos que no aportan mucho, cumplen su función y punto. Oye, y tan ricamente.
Excepciones encontramos cuando lo narrado va más allá de los lugares comunes, entonces encontramos joyas; uno de los más populares es Lemmy The Movie que repasa las andanzas del líder de Motorhead y nos muestra tanto el lado más conocido (cientos de músicos y lameculos profiriendo Hosannas) pero también el lado más humano, el de un tipo totalmente alienado, perdido en su propio mundo de coleccionismo y síndrome de Diógenes y con una incapacidad seria para relacionarse con los demás (con el bobo del hijo, sin ir más lejos). En esta misma linea tenemos otro de los documentales rockeros más celebrados, Last Days Here sobre Bobby Leibling, líder de Pentagram, que conecta con otros documentales del tipo Searching For Sugar Man en el sentido de recuperar para el mundo la figura de un músico olvidado; en este caso un drogadicto sin remisión que no sale del sótano de sus padres a los 50 y pico años y que da una mezcla entre pena y asco. Sorprendente y a ratos emocionante.


Pero si hablamos de Heavy Metal y documentales cándidos hay que nombrar 
The Story Of Anvil; Anvil por sino lo sabes, significa Yunque, así que hazte una idea. Esta es una historia emtrañable sobre perseverancia, fe, amistad y heavy metal. Anvil tuvieron en los 80 sus quince (ok, doce) minutos de fama y de ahí al semi olvido, tocar en bares y boleras esperando a que vuelva a sonar la flauta; el documental muestra la odisea de estos abnegados tiparracos, una gira por Europa desastrosa, (la manager italiana ¡idolaza!) la búsqueda de financiación para grabar el disco con Chris Tsangarides ("Hola Anvil, me importáis una mierda") que les devuelva a la luz pública, el día a día con trabajos indignos… muy muy recomendable, te guste o no su música. Si te preguntas cómo suenan te diré que,bueno, son un Yunque, Metal On Metal, metal sobre metaaaaaal. ¡Espabilad, Manowar!


Escucha, ¡tenemos también documentales sobre mesas de mezclas! En serio. Uno de los documentales más vistos y glorificados va sobre Neve 8028, una consola de grabación analógica que presidía los estudios Sound City, nombre del documental así llamado, dirigido por Dave Ghrol, el rey Midas del ruancanrol. En dichos estudios grabaron Nirvana su Nevermind y cuando los cerraron, David "me sobran unos milloncejos" Ghrol compró esta consola y se la llevó a su casa. Lo bueno es que hizo una película narrando la historia de estos míticos estudios de LA, por donde pasó todo el mundo; Neil Young, Fleetwood Mac, Tom Petty, Ratt, RATM, Kyuss, Johnny Cash…el documental está dividido en dos partes, la primera es fabulosa, donde narra la historia de los estudios y de cómo la era digital acabó con un tipo de hacer discos; la segunda parte es un baño de egomanía de Ghrol y es, bueno, interesantilla pero prescindible.


Y por último uno de mis documentales de cabecera, Muscle Shoals, que narra la historia del fundador de los Fame Studios en Muscle Shoals, Alabama. Rick Hall, el típico sureño testarudo e implacable, con una historia personal durilla y un carácter de mil demonios. En estos modestos estudios grabaron en los años 60 músicos de distinta condición y distinta raza también, un ejemplo de integración racial a orillas del rio Tennesse. La banda residente (los Swampers a los que cantaban Lynyrd Skynyrd en Sweet Home Alabama) y la espartana forma de grabar en el estudio (y el sonidazo que sacaban) le dieron fama entre los capitostes del mundillo  y gente como Wilson Pickett, Aretha Franklin o los Stones grabaron allí; el documental es una delicia, y sí, deberías verlo hoy mismo. Existen formas, ¿sabes?